Sobre la composición

Componer es una tarea difícil." Desesperadamente difícil", dice el diablo en Doktor Faustus.
Supone realizar una laboriosa travesía por un paisaje imaginario. Lo que emerge es una obra de arte en clave, que ha de ser desentrañada por otros músicos a los que debe convencerse previamente. Al contrario que una novela o un cuadro, una partitura desvela todo su significado sólo cuando se interpreta delante de un público; es una criatura de la soledad que depende de las personas. Terrores innombrables se deslizan hacia el limbo entre la composición y la interpretación, durante la cual la partitura descansa en silencio sobre el atril.
Hans Pfitzner dramatizó ese momento de pánico y duda en Palestrina, su "leyenda musical" sobre la vida de este compositor italiano del Renacimiento. El personaje de Palestrina habla en nombre de sus colegas a lo largo de los siglos cuando interrumpe su trabajo para gritar: "¿Para qué todo esto? ¡Ah! ¿Para qué, para qué?"

Extraído del libro El Ruido Eterno, Alex Ross (2009)

5 comentarios:

  1. orale!

    está interesante esto, como que tiene razón, la composición es una de las tareas más difíciles, pero también es gratificante ver como a la gente le agrada tu trabajo una vez terminado :)

    ResponderSuprimir
  2. Hola Raúl! bueno como dice Zaiht, seguro que vale la pena todo aquello por ver el fruto terminado y que te lo reconoscan, buena publicación!!...

    ResponderSuprimir
  3. Yo añadiría que para algunos nos es imposible acabar una composición de principio a fin :)

    ResponderSuprimir
  4. fantástico blog!!! sigue asi!

    saludos!!

    ResponderSuprimir
  5. Para mí ya es complicado tocar, bueno tocar es un decir, intentar tocar algo parecido a lo que en algún moment se le pasó por la cabeza a alguien, componer algo propio de momento parece poco menos que un sueño...
    Saludos

    ResponderSuprimir